Posteado por: produccionumh15 en: mayo 5, 2009

Autor: Ryszard Kapuscinski
Editorial: Anagrama
Nº. páginas: 352
Año de publicación: 1993
Género: Crónica periodística
Generalmente suele ocurrir que cuando se hace referencia a Ryszard Kapuscinski, se suele definir su modo de ejercer el periodismo como un canto a la ética periodística, una imprescindible lección de vida, una insaciable y apasionada búsqueda de la verdad. El comprometido trabajo que el corresponsal polaco desempeñó durante toda su vida y que tan digno de admiración es, se traslada a todos y cada uno de sus libros. En uno de sus reconocidos textos, Los cínicos no sirven para este oficio, Kapuscinski apuntaba que “es un error escribir sobre alguien con quien no se ha compartido al menos un tramo de la vida”. Tras la lectura de El Imperio comprendemos perfectamente el significado de esta afirmación. ¿Cómo si no hubiese narrado él con tanta brillantez sus largos viajes por la vasta extensión de la Unión Soviética o las experiencias de aquellos que iba encontrando en su camino, testigos vivos del horror y las penurias sufridas durante años? En este sentido, por ejemplo, resulta especialmente llamativa la historia del joven monje Komitás, que habiéndose salvado de una muerte segura cuando unos soldados turcos se disponían a arrojarle al vacío desde un roca, perdió la razón porque “ya había visto el abismo”.
Tras su lectura queda claro que El Imperio es un libro imprescindible para todo aquel que quiera comprender la historia más y menos reciente del gigante ruso. Además, resulta curioso descubrir, por ejemplo, en “Primeros encuentros” (1939-1967), la primera parte, a un Kapuscinski que se retrotrae hasta su niñez para narrar cómo fue la llegada del ejército soviético a su ciudad natal o cómo los niños, entre los que él mismo se encontraba, intercambiaban las insignias de los líderes soviéticos como si de cromos se tratara. De la segunda parte, “A vista de pájaro” (1989-1991), la más densa y farragosa de las tres, destacaría sobre todo, la capacidad empática de Kapuscinski al dar voz a aquellos que durante años permanecieron callados ante la instauración del terror de Stalin. Aunque, sin duda, la parte más interesante del libro, es la que, precisamente, lo culmina: “Suma y sigue” (1992-1993), un compendio de reflexiones y opiniones de alguien cuyo leitmotiv giraba en torno a la creencia de que el sentido de la vida era cruzar fronteras.